La rendición de cuentas, implica transparentar nuestras acciones, tanto hacia quienes nos aportan recursos (donantes) como hacia las comunidades con las cuales desarrollamos nuestras actividades (beneficiarios y beneficiarias). Este enfoque implica “involucrar a mujeres, hombres, niñas y niños afectados por una emergencia en la planificación, implementación y evaluación de nuestra respuesta a su emergencia, lo cual nos ayuda a garantizar que el proyecto tendrá el impacto deseado”28.
Con este fin, nuestros programas de respuesta debieran considerar:
1. Consultar, al menos con las minorías activas de las comunidades afectadas y en la forma más representativa posible, las necesidades y aspiraciones de los beneficiarios, los resultados esperados y los derechos de los beneficiarios y beneficiarias.
2. Involucrar actores de otras ONG, gobiernos locales29, agencias del Estado y donantes.
3. Establecer un sistema de evaluación conjunta con donantes y beneficiarios.
4. Identificar e implementar, en conjunto a beneficiarios y donantes, las medidas preventivas o correctivas que se requieran según la evaluación.
5. Coordinación de las acciones con otros actores humanitarios presentes en la zona.
Medir el impacto significa calcular el cambio en las vidas de la gente (resultados) derivado de un proyecto humanitario, buscando un equilibrio entre datos cualitativos y cuantitativos30.
Para esto, nuestros planes, programas y proyectos de respuesta y recuperación, deberán considerar:
1. Establecer un perfil de comunidades y personas que serán beneficiadas. Se deben considerar criterios objetivos para la selección, entre los cuales se pueden mencionar: Grados de afectación, vulnerabilidades específicas, participación en proyectos previos de gestión local del riesgo, entre otros.
2. Implementar sistemas que permitan conocer el grado de satisfacción de las personas beneficiarias con el plan, programa o proyecto. Estos sistemas deberán garantizar la confidencialidad de la información personal y que las opiniones entregadas no afectarán el modo en que recibirán la ayuda.
3. Establecer medidas preventivas o correctivas a fin de evitar impactos no deseados o cuando no se alcancen las expectativas planteadas.

