La Pastoral Mapuche de Santiago señala en su convocatoria que esta convocatoria apunta a que al hablar de los pueblos originarios en cierto modo estamos hablando también de la otra parte de la población chilena, aquellos que no son originarios, es decir que descienden de quienes vinieron de fuera, mayoritariamente de Europa porque las dificultades que hoy enfrentamos han resultado en buena parte de no haber armonizado con verdadero espíritu cristiano la convivencia entre unos y otros.
Ya desde los comienzos las relaciones estuvieron marcadas por la violencia de la Conquista aunque también es verdad que desde los comienzos los lazos humanos, promovidos e iluminados por la fraternidad que proviene de la Fe cristiana acercaron a las personas.
Nuestros obispos pidieron públicamente perdón, con ocasión del Jubileo del año 2000, por haber callado y no haber prestado atención a los múltiples atropellos y abusos que se cometieron cuando Chile tomó posesión del territorio mapuche en 1883. No se trató solamente de un despojo material. Los pueblos originarios han tenido que sufrir además un trato poco respetuoso frente a sus costumbres y religión, su forma de vivir, etc. , todo ello proveniente en buena parte del desconocimiento de su cultura y valores, desconocimiento que hasta el día de hoy permanece en el Chile no-indígena.
Los que constituimos el Chile del siglo XXI no estamos llamados tanto a enjuiciar a las generaciones anteriores sino más bien a mirar con valor y objetividad los desafíos que se nos presentan a nosotros hoy, en 2011, para construir un Chile unido dentro de su diversidad y una Iglesia capaz de valorar los dones del Espíritu Santo en pueblos muy variados.
Fuente: Comunicaciones Pastoral Social Caritas
Santiago, 26-08-2011