I
   

Reflexión: La Resiliencia y nuestra capacidad de salir adelante

 

Hoy, a raíz de la catástrofe ocurrida el 27 de febrero, hemos escuchado hablar más que antes sobre el concepto de la resiliencia, pero exactamente ¿cómo se manifiesta? Partamos por decir que cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. A partir de esta premisa, cada ser humano posee una zona luminosa desde la cual emanan sus fortalezas y potencialidades.

 Por otra parte, también podemos decir que sin duda alguna cada persona es diferente en relación al otro, por tanto, cada uno reacciona de diversas maneras antes circunstancias adversas.

Es justo en este espacio donde se inscribe el concepto de resiliencia, definido como la capacidad de un individuo de reaccionar y recuperarse ante las adversidades. Desde una perspectiva psicológica y social se habla que el pilar fundamental para la superación de la adversidad es la necesidad del otro como punto de apoyo. Así, la clave reside en los afectos los cuales componen la semilla de la resiliencia.

Es el vínculo con el otro el que da esperanza y este vínculo se compone de tres aspectos principales: la acción, la solidaridad y el re-significado. 

Para muchas personas, el hablar de crecimiento o de re-significar la vida después de una experiencia traumática puede parecer extraño. Sin embargo, no debemos perder de vista la exitosa lucha por la supervivencia de la especie humana y que hemos debido seleccionar mecanismos de adaptación a circunstancias sumamente ingratas a través de nuestra historia.

Desde lo psicológico debemos hacer sentido de lo ocurrido y como nos toca a nosotros entender la experiencia vivida. Cyrulnik, conocido como el “padre de la resiliencia”, nos indica que ante el sufrimiento, por muy grave que sea la vivencia, la “psique” (la mente) se revela flexible si cuenta con los ingredientes del contacto humano: el entendimiento, la palabra y el cariño.

 Desde esta perspectiva podemos preguntarnos ¿qué papel han jugado las personas que en la emergencia han sido solidarios con sus hermanos? Indudablemente ellos han logrado plantar en muchos la semilla de la resiliencia. 

Una experiencia traumática como la que hemos vivido, evidentemente puede modificar la vida de una persona, la de una familia, la de una comunidad y la de un país entero.

 Sin restar importancia o gravedad a estas vivencias, no se debe perder de vista que en situaciones extremas el ser humano también tiene la oportunidad de volver a construir intangibles, como son nuestros valores y soñar la forma en que deseamos reconstruir nuestras vidas.

 Una vez fortalecidos estos aspectos, que se conjugan en lo que llamamos espíritu, se refuerzan las posibilidades del grupo de apoyar a las personas como ser humano integro, seguro, digno y capaz de salir adelante.

Cabe preguntarse ¿qué sentimos hoy ante la catástrofe? Sin duda los procesos destructivos inesperados y de gran magnitud pueden despertarnos a ver lo que no nos permitíamos como miembros de un colectivo enceguecido ante nuestra propia realidad social. Hoy, podemos poner sobre la mesa lo que nos resulta importante y volver a alzarnos de otra manera, con otro sentido, con otro rol y con nuevas y mejores bases. 

Silvia Ruz G.
Psicóloga Social
Caritas Chile

 
 
Dirección: Echaurren 4, piso 7, Santiago de Chile - Tel.: (56-2)923.0400 - Fax.: (56-2)696.6080 - Mail: comunicacion@caritaschile.org