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Gracias por acompañarnos, gracias por la ayuda y la esperanza

Un sentimiento espontáneo de gratitud brota desde las familias afectadas por el terremoto en la diócesis de Talca, ante la presencia permanente de los voluntarios de la Iglesia en su red de CARITAS.

 

Un sentimiento espontáneo de gratitud brota desde las familias afectadas por el terremoto en la diócesis de Talca, ante la presencia permanente de los voluntarios de la Iglesia en su red de CARITAS. Representantes nacionales de la institución recorrieron los lugares del dolor y del acompañamiento fraterno y solidario. 


No son sólo alimentos, frazadas o albergue. Desde nuestra identidad cristiana la preocupación primera es la persona que sufre. Por eso también se trata de escucharles, de conocer sus preocupaciones y necesidades y, ante todo, de permanecer junto a ellos, al servicio de su dignidad.

 

En varias de las localidades más devastadas por el terremoto y maremoto del 27 de febrero, el secretario ejecutivo de CARITAS Chile, Lorenzo Figueroa, y el director de CARITAS Santiago, P. Rodrigo Tupper, pudieron comprobar personalmente la gratitud de las familias hacia las redes de voluntarios que se han puesto a su servicio.

 

"Es hermosa la respuesta diocesana. En Talca, como en las otras diócesis afectadas, es conmovedor confirmar que a pesar de que la Iglesia también ha sido gravemente afectada, han caído sus locales y templos, se mantiene de pie con rostro esperanzado haciendo un esfuerzo enorme sirviendo a la gente, acompañándola imntegralmente en su dolor y necesidad", señaló Lorenzo Figueroa.

 

Por su parte, el Padre Rodrigo Tupper se manifestó emocionado y agradecido por el testimonio de la comunidad local que se ha puesto al servicio de los hermanos: "el Obispo, los sacerdotes, las religiosas, tantos agentes pastoralres, a veces con comprensibles muestras de fatiga, están aquí tiempo completo trabajando y acompañando a las personas, con una fortaleza de espíritu admirable, llevando esperanza, imaginando soluciones dignas y más permanentes".

 

Tanto el P. Rodrigo Tupper como Lorenzo Figueroa subrayaron la importancia de estas redes locales a través de las comunidades de parroquias y capillas, que tienen capacidad de respuesta rápida para llegar a todos los lugares y peronas q necesitan la ayuda: "Este gran esfuerzo diocesano es el que quisiéramos seguir facilitando desde la Coordinación Nacional de CARITAS y en un trabajo de comunión con CARITAS Santiago, cuyo director ha sido clave para acompañar a las diócesis en su respuesta ante la catástrofe", agregó el Secretario ejecutivo de CARITAS Chile.



En Talca

 

En la sede de la Fundación CRATE, el encargado del Área de Pastoral Social Caritas, Jorge Brito, explicó el trabajo desarrollado por la Iglesia en la emergencia a través de la Pastoral Social - CARITAS, con seis centros de acopio y distribución:



- Curicó a cargo del P. Mauricio Jacques (atiende Curicó urbano básicamente)
- Molina, a cargo del P. Luis Alarcón (atiende Curicó Rural)
- Licantén, a cargo del P. Sergio Díaz que atiende, entre otras localidades, a Iloca, La Pesca, y Duao (las últimas costeras y afectadas directamente por el maremoto)
- Curepto, a cargo del P. Carlos Letelier, cuya madre falleció a consecuencia del terremoto
- San Clemente, a cargo del P. Felipe Egaña (atiende Talca rural)
- Talca (inicialmente Parrroqia San Agustín y actualmente la Fundación Crate) que atiende Talca Urbano.

 

En un primer momento se apoyó la distribución de agua, ropa y alimentos. Posteriormente se focalizó en alimentos. Se han entregado cerca de 40 mil cajas de alimentos y apoyo para protección de techos y enseres (en nylon) de 70 mil m2. También se ha presentado una propuesta habitacional alternativa de 30 m2 (con prototipo) de dos habitaciones y estar-comedor: tingle y forro y aislamiento térmico y de humedad.

Mil 500 voluntarios han colaborado a nivel diocesano en forma permanente durante esta situación de emergencia. En las últimas jornadas se han sumado psicólogos que han comenzado a trabajar con las comunidades en talleres comunitarios enfocados a asumir la pérdida, limpiar los dolores y continuar el trabajo.


El temor al invierno

El obispo de Talca, Mons. Horacio Valenzuela, destacó la urgencia de determinar en qué líneas continuará el trabajo. "La tarea, lo que hay que hacer, es tan grande que sólo se puede confiar en Dios", manifestó el pastor.

 

En el tema de las carencias de vivienda, destacó la necesidad de asumir una perspectiva que tenga su centro en la dignidad del ser humano.

 

También se planteó la urgencia de que las personas afectadas se registren como damnificados en los municipios de manera que puedan acceder a programas públicos de manera informada y organizada.

 

En Talca centro el 80% del comercio está en el suelo. Existe temor latente a lo que pueda ocurrir en invierno con el abastecimiento de alimentos y el albergue.

 

Entre el 75 y el 80% de las iglesias de la diócesis resultaron con daños mayores.

 

En medio de las reuniones, se conoció la disposición del ex futbolista Iván Zamorano para apoyar la reconstrucción de Villa Prat (comuna de Sagrada Familia), labor que se realizará en coordinación con el párroco, P. Agustín Vial y la Fundación CRATE como organismo técnico.

 

En Curepto, las autoridades de CARITAS constataron los daños en los testimonios de las personas. También la pérdida patrimonial irrecuperable, de una iglesia construida por la comunidad entre 1834 y 1844. El casco histórico “centro social” absolutamente en ruinas. ¿Cómo se hace reconstrucción con identidad?, es la pregunta de esta hora.

 

En Iloca, "cuando llegamos no habia calle", señala Leonardo Bustos, estudiante de lla Escuela de Suboficiales del Ejército, nacido en Temuco, y trasladado a Iloca el 28 de febrero. La gente que permanece allí es poca, pero las familias que quedan buscan entre los escombros algo que les ayude a reconstruir su vida.

 

En Talca suroriente, el club deportivo Vanguardia Unida tiene su gimnasio techado convertido en un albergue que acoge a 26 "grupos": no son estrictamente familias porque se adopta a todos quienes están solos. Son 144 personas compartiendo un galpón techado, entre ellos un grupo de travestis, personas que trabajan en comercio sexual y personas viviendo con VIH. Inicialmente se organizaron como olla común pero, con el tiempo han asumido una forma más “familiar” de proveer la alimentación. Actualmente, gracias a su organización, pueden ayudar a vecinos que no han querido –o podido- dejar sus casas y pertenencias.

 

El sentimiento hacia el voluntariado eclesial de CARITAS que les acompaña es unánime: "gracias por venir", "gracias por acompañarnos", "Dios nos ha dado una nueva oportunidad". Los sobrevivientes de una manzana donde fallecieron 11 personas dicen "estamos vivos". Son hermanos y hermanas que agradecen al Padre de misericordia. Ya no piden, sólo agradecen. Y aportan lo mejor de sí para levantarse junto a otros, fraternalmente, con esperanza.

 

 

 

Fuente: Comunicaciones CARITAS

 
 
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